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 Reestructuración de los conocimientos y de las actitudes (Parte 2)

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MensajeTema: Reestructuración de los conocimientos y de las actitudes (Parte 2)   Lun Feb 25, 2008 7:05 pm

ADVERTENCIA: ANTES DE LEER ESTE POST, LEE: REESTRUCTURACION DE LOS CONOCIMIENTOS Y DE LAS ACTITUDES (PARTE 1), ASÍ NO SE CREARAN CONFUSIONES

Ideas racionales para “grabar” en nuestro pensamiento

He aquí una serie de afirmaciones racionales, para las ideas irracionales más relevantes:

Afirmaciones "anticulpa"

No quiero sentirme culpable porque no me servirá para nada
No puedo volver atrás en el tiempo
Hice lo mejor que sabía en aquel momento
Haré lo necesario para mejorar día a día
Me perdono por no ser perfecto/a
Perdono a los demás por no ser perfectos/as
Tengo valor para decir "lo siento"
Puedo guiar a mis hijos sin necesidad de controlarles
No quiero tener pensamientos autodestructivos
He elegido estar en paz conmigo, en lugar de sentirme culpable
Viviré el presente en lugar del pasado

Obtener aprobación

Obtener aprobación de todos los que nos rodean es imposible.
Existen muchas formas de pensar. No es posible coincidir con todas.
Cada cual tiene derecho a tener su propia opinión.
No podemos gustar a todo el mundo. Incluso en una elección política, los líderes con mayoría absoluta suelen obtener menos del 33% de los posibles votos (contando las abstenciones). Ello significa que solamente les aprueban 1 de cada 3 personas.
Si queremos expresar opiniones que gusten a todos, no tenemos más remedio que renunciar a algunas de nuestras ideas. Tenemos derecho a tener nuestras propias ideas.
Si hacemos concesiones para gustar a los demás, dejaremos de tener opiniones propias.
Si para contentar a los demás y conseguir su beneplácito queremos estar de acuerdo con ellos, deberemos adaptar nuestra forma de pensar a la forma de pensar de cada uno de los demás, con lo que estaremos cambiando de opinión constantemente.
A la larga los demás se darán cuenta de que no tenemos ideas propias, y, lo que es peor, de que cambiamos de idea con excesiva frecuencia.
No somos lingotes de oro que vaya a gustar a todo el mundo. Somos personas, con nuestras virtudes y defectos. Gustaremos a unos y desagradaremos a otros.

Perfeccionismo

Los seres humanos no somos perfectos... al menos en esta vida. La perfección total es inalcanzable.
Es verdad que debemos intentar hacer las cosas lo mejor posible, de acuerdo con nuestras posibilidades reales, pero la perfección completa no está a nuestro alcance.
Si intentamos hacer las cosas perfectas, perdemos tiempo y nunca llegamos a estar totalmente satisfechos.
Dejamos de hacer cosas si solamente hacemos aquello que creemos hacer perfecto
Limitamos nuestras posibilidades, incluso de diversión. Imaginemos que solamente jugásemos al tenis si fuésemos capaces de llegar al nº 1 del mundo.
Ni siquiera el nº 1 es perfecto. Todo ser humano se equivoca.
Tenemos derecho a equivocarnos. No debemos hundirnos ante el error.
El fracaso forma parte de nuestras vidas. Ante el fracaso debemos aceptar su existencia inevitable, analizar nuestros errores e intentar enmendarlos. Pero debemos aceptar el fracaso como algo inherente a nuestros actos.
Solamente no se equivocan quienes nada intentan.
No hay peor error que el de quien nada intenta.
Debemos educar a nuestros hijos en la aceptación del fracaso. La posibilidad del fracaso debe estar entre las "reglas del juego".

El castigo de los viles asegura nuestra felicidad.

Es cierto que existen seres viles, pero ello no nos exculpa a nosotros de nada.
Cada uno debe aceptar sus propias responsabilidades. No podemos echar a los demás, sean viles o no, la culpa de nuestras desgracias.
Cada uno debe ser dueño de su vida, de la mejor manera posible.
La existencia de mafias y traficantes, por ejemplo, no explica por sí sola, la existencia de drogadictos. Cada uno de nosotros debe procurar, en su casa, el ambiente necesario para que los chicos no caigan en manos de las adicciones.
Nuestras escalas de valores deben ser claras y sólidas. Ello garantizará que las personas de nuestro entorno, que han aprendido nuestras escalas de valores, no vayan a caer en manos de quienes tienen escalas de valores al margen de la ley.
Debemos ser muy consecuentes con nuestras escalas de valores. Si no lo hacemos así, damos a quienes nos rodean malas lecciones acerca de cómo respetar las normas.
Debemos ser rectos con nuestras escalas de valores. No cambiarlas a nuestro antojo o en forma relativista. Si se hacen excepciones deben ser muy razonadas y perfectamente previsibles por los demás.

Las cosas deberían ser tal y como deseamos

Las cosas son como son, nos guste o no.
Cuando algo es quiere decir que ha sido así porque se han dado las circunstancias precisas para que así fuera. Todo lo que es, es.
No podemos volver atrás en el tiempo a cambiar nada.
Podemos hacer cosas en el presente (no en el pasado) y cambiar, en lo posible, las consecuencias de las cosas, pero las cosas (los hechos que ya han sido) no es posible cambiarlos.
Los hechos suceden sin tener en cuenta el concepto de "justicia". La vida no es "justa" en el sentido que nosotros entendemos cuando decimos "¡no hay derecho!". La vida no entiende de buenos ni malos. Hay "malos" que medran, en tanto que los "buenos" mueren. También sucede lo contrario. En esta vida no es posible alcanzar el concepto de justicia total.
Si no aceptamos las cosas tal como son, mal podremos afrontarlas.
La realidad es inevitable. Podemos cerrar los ojos, o esconder la cabeza, pero la realidad sigue ahí.

Los acontecimientos externos son los culpables.

Los acontecimientos externos no son los culpables de nuestras emociones, sino la forma como nosotros afrontamos estos acontecimientos.
Nuestra forma de ver el mundo condiciona lo que nosotros pensamos acerca de las cosas.
Nuestra forma de ver las cosas depende de nuestra experiencia, de nuestras escalas de valores, de nuestros estados de ánimo, de nuestros conocimientos...
Todo es según del color del cristal con que se mira. Una misma situación puede ser juzgada de formas muy distintas por diferentes personas. Incluso situaciones aparentemente absolutas, son relativas según quienes las vea (por ejemplo: si muere un hombre, sus amigos se entristecen, pero sus enemigos pueden alegrarse).
Hemos de aprender a afrontar los acontecimientos. Cuanto mayor sea nuestra capacidad para afrontar hechos, mejor preparados estaremos `para actuar siempre de acuerdo con lo posible.
Hay veces que la única respuesta adecuada es la resignación. No podemos luchar contra las cosas que no tienen solución. La solución, en estos casos, es aceptar que no hay solución a nuestro gusto.

Es normal sentir ansiedad.

Si acepto que es normal sentir ansiedad, sentiré ansiedad.
La ansiedad depende de lo que yo pienso acerca de los hechos. Si en mi diálogo interior me digo cosas que me van a hacer sentir ansiedad, sentiré ansiedad.
Soy yo quien elige la ansiedad. Si aprendo a pensar de forma sensata y racional, no tendré por qué sentir ansiedad.
Sustituiré la "ansiedad" por la "preocupación". No permitiré que la ansiedad me bloquee.
No quiero tener ansiedad. No me va a servir para nada.
Cuando siento ansiedad me bloqueo. Mi corazón se acelera, mis manos tiemblan, mi mente se dispara, sudo, se me hace un nudo en el estómago, se me saca la boca... todo ello no me sirve para nada.
Cuánto más tranquilo esté, mejor afrontaré los obstáculos, aún aquéllos que parecen muy difíciles.

Es mejor soslayar los problemas que afrontarlos

Si soslayo o eludo los obstáculos, en lugar de hacerles frente, en el fondo elijo la solución más cómoda, más pasiva... pero menos eficaz.
Por más que lo ignore, sigue ahí.
No me entreno a resolver problemas ni a afrontarlos.
No resuelvo nada, con lo que, a la larga, perderé autoestima y creeré de mi que no soy capaz de hacer nada positivo.
La conducta neurótica por excelencia es la comodidad de no hacer nada. Es necesario aprender a afrontar la realidad, los obstáculos, los problemas... y buscar la mejor manera de actuar ante ellos.
Resolver los problemas quiere decir, simplemente, decidir cuál es la mejor solución posible, de acuerdo con la realidad. Aprender a afrontar problemas es una forma más de aceptar la realidad.

Es necesario contar con la ayuda de algo o alguien más fuerte que nosotros

No es malo contar con la ayuda de algo o alguien más fuerte... siempre que ello no nos bloquee cuando estamos solos.
No siempre es posible contar con ayuda.
Debemos aceptar nuestras responsabilidades en lugar de cargarlas a otras personas.
Si siempre buscamos ayuda o apoyo, no ganamos autoestima. La mejor forma de obtener autovaloración es estar de acuerdo con lo que nosotros hacemos o pensamos, sin tener que recurrir a los demás.
No siempre la ayuda será la más eficaz. Buscar apoyo en los demás es una forma de dependencia. Las personas dependientes son las que, con mayor facilidad, caen en dependencias inadecuadas (sectas, drogas...)
"A Dios rogando y con el mazo dando". Ni siquiera una fe sobrenatural nos garantiza la pasividad total en nuestra vida. Obra mal quien se encomienda... y a partir de aquí se deja ir. Ni el apoyo de una fe sobrenatural nos exime de nuestras obligaciones.

El pasado nos determina

El pasado puede condicionarnos, más o menos, pero no nos determina en forma absoluta más que en contadas ocasiones (por ejemplo: una enfermedad genética), y aún así, hay muchas maneras de abordar cualquier situación, en el presente.
Haya pasado lo que haya pasado, lo que nos queda por vivir empieza ahora.
Lo único que vivimos es el presente. Un perpetuo presente que fluye constantemente a lo largo de nuestras vidas.
Debemos aprender a vivir el presente. Es lo único que realmente tenemos.
No podemos volver al pasado ni avanzar hacia el futuro. El presente es lo único que nos sirve.
Nuestra forma de afrontar el mundo es la que condiciona nuestra manera de actuar. Hay miles de formas de actuar. El pasado nos condiciona, en parte, pero la elección de una u otra forma de actuar depende de nosotros, ahora.
Si aceptamos la determinación por el pasado, o cualquier otra determinación, caemos en la trampa de la comodidad neurótica: "Yo qué voy a hacer, si todo está escrito".

El ocio es la mejor forma de vida

El ocio total es la máxima comodidad neurótica. No hacer nada. No pensar nada. No actuar ante nada. No prever nada...
El descanso es necesario, pero no debo confundirlo con el ocio total. Incluso cuando descanso, estoy haciendo algo positivo.
El ocio total debe entenderse como una total dejación de responsabilidades.
Los periodos de descanso son necesarios, especialmente si los dedicamos a relajarnos activamente, cultivar aficiones, relacionarnos con los demás...
No debo aspirar al ocio total, ni pensar que es la mejor manera de vivir, porque entonces estaré perpetuamente disgustado con mi forma de vida.
La vida no es una fiesta. No hemos venido aquí a pasarlo bien en todo momento. Nos pasan cosas buenas y malas. Tenemos aciertos y errores. Si pensara que lo ideal sería que no pasara nada, que todo estuviera resuelto y que no tuviera que luchar por nada ni sentir dolor, estaría pensando en otra vida, no en esta...


Fuente: http://drromeu.net/hipnosis.htm#_Toc325347125

Besos

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