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 Reestructuración de los conocimientos y de las actitudes (Parte 1)

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MensajeTema: Reestructuración de los conocimientos y de las actitudes (Parte 1)   Lun Feb 25, 2008 1:37 pm

Reestructuración de los conocimientos y de las actitudes.


Es mi aplicación favorita. En este caso empleamos la hipnosis para “grabar” conocimientos y nuevas actitudes que permitan al sujeto enfrentarse mejor a los problemas que la vida proporciona.
Tomemos un ejemplo: Si una persona cree que es muy importante conseguir la aprobación y el aprecio de quienes le rodean, se siente mal cuando cree que no lo consigue. Puede incluso actuar de forma forzada, buscando que “todos le quieran”, aunque para ello deba renunciar a su propia manera de ser, o deba hacer concesiones que, en el fondo, le frustran.
Lo que nos afecta no son los hechos, sino la visión que tenemos de ellos. Y la visión que tenemos de los hechos depende, en gran medida, de “cómo hemos aprendido a ver los hechos”. Una “idea errónea” como la expuesta (“Debo agradar a todo el mundo”) hace que veamos a los demás como jueces a quienes tenemos que agradar por encima de todo, lo que nos supedita constantemente a las opiniones de otras personas.
En otras palabras, las “ideas erróneas” hacen que “veamos la realidad” de forma deformada. Si la idea errónea es “Mejor evitar los problemas que afrontarlos”, la persona se pasa el tiempo cerrando los ojos ante los problemas, y soslayándolos en lugar de tratar de resolverlos. A la larga, acaba por no saber qué hacer ante ningún tipo de problema, y, lo que es peor, se siente cada vez más incapaz. Le falta “entrenamiento” en el hábito de afrontar la realidad.
En estos casos, la técnica hipnótica puede ser de gran ayuda. Para cada “idea errónea” grabamos instrucciones racionales que pasarán a formar parte de los esquemas mentales del sujeto. El estado de relajación hipnótica supone una “superconcentración” que permite aprender las cosas con gran facilidad. Si las ideas son simples, racionales y claras, se “insertan” en la mente de quien las practica y, en poco tiempo, pasan a formar parte del “pensamiento automático”. Llamamos pensamiento automático al pensamiento que, constantemente, estamos produciendo, aún cuando no nos damos cuenta. Es una especie de “diálogo interior” que mantenemos con nosotros mismos, casi inconsciente, pero que comporta constantes “instrucciones” acerca de cómo actuar y acerca de qué valores debemos asumir.
Si quieres practicar con algún “pensamiento erróneo”, te ofrezco una lista de los más habituales, y, para cada uno de ellos, los “mensajes racionales” que debes grabar en tu cinta de autohipnosis tras las instrucciones para inducir la relajación hipnótica. En el cupón que adjuntamos a este libro hallarás la lista de cintas que tenemos ya grabadas, por si quieres solicitar alguna concreta para tu uso.


Ideas erróneas más habituales


1. Necesidad de aprobación. Ya la hemos comentado. La idea errónea es que el sujeto cree que debe, inexorablemente, conseguir el aprecio, la aprobación o el afecto de quienes le rodean. Como todas las ideas erróneas se apoya en algo que es cierto: es bueno conseguir aprobación... pero es imposible conseguirla siempre.

2. Necesidad de perfección. Creer que uno debe ser irremisiblemente perfecto. Que no tiene derecho a equivocarse. Que el error nos debe hacer sentir culpables. El perfeccionista patológico va dejando de hacer las cosas que no puede hacer a la perfección, con lo que cada vez va haciendo menos y está dispuesto a aceptar menos responsabilidades. Suele ser muy molesto para los demás, si exige también perfección suprema a quienes le rodean.

3. Hay que buscar a los culpables; su castigo resuelve el problema. Pero, desgraciadamente, es más importante la prevención que el castigo. Por otra parte, quien siempre busca “culpables”, tiende a desechar su propia responsabilidad.

4. Las cosas deberían ser como necesitamos que sean. “Mi vida sería maravillosa si las cosas fueran como yo quiero”. Pero la realidad es distinta: las cosas son como son y no necesariamente como nos gustaría que fuesen.

5. Los acontecimientos externos son la causa de nuestros males. Recordemos el mensaje básico: lo que nos afecta no son los hechos, sino la manera que tenemos de afrontarlos. Los acontecimientos externos son como son. Nosotros tenemos que aprender a afrontarlos de la mejor manera posible.

6. Es normal sentir ansiedad. Hay personas que están tan acostumbradas a ser “sufridores”, que creen que lo normal, o incluso lo deseable, es sufrir por todo y por todos.

7. Es mejor evitar los problemas que no afrontarlos. No es verdad. La vida nos depara constantemente situaciones problemáticas, y hemos de aprender a afrontarlas. Otra cosa es prevenir problemas. Pero, cuando aparecen, no hay más remedio que pechar con ellos y resolverlos de la mejor manera posible.

8. Necesitamos ayuda. Hay personas que se sienten enteramente desvalidas cuando deben actuar por su cuenta, afrontar responsabilidades o tomar decisiones. Nunca va mal tener un apoyo... pero es imprescindible que perfeccionemos nuestra autonomía para obrar por nuestra cuenta. No siempre nos será posible contar con la ayuda que deseamos.

9. El pasado nos determina. hay personas “marcadas” por su pasado. Bien es verdad que algunos sucesos pueden resultar altamente condicionantes (por ejemplo, haber nacido con un defecto genético), pero eso no “determina” la vida en sentido estricto. Cada persona puede evolucionar. El pasado no es sino algo que ya ha sucedido. No podemos volver atrás a cambiar nada. debemos afrontar el presente, y mirar de progresar día a día sin caer en la trampa de la pasividad que supone decir: “Soy así. Nada puedo hacer”.

10. La felicidad aumenta con la pasividad. Hay personas cuya manera de reposar es “no hacer absolutamente nada”. Sí que hay momentos de la vida en que puede ser grato tomarnos este tipo de descanso. Pero quien no tenga otras alternativas... tendrá una vida muy poco enriquecedora. Y una jubilación dramática.

11. No tenemos control sobre nada. Hay quien cree que, en este mundo, somos seres pasivos e impotentes, que nada podemos hacer para cambiar el curso de nuestras vidas. Ello les lleva a una pasividad insoportable, que comporta, a la larga, sentimientos de frustración y depresión.

12. Somos frágiles y debemos evitar el sufrimiento a toda costa. Lo cual lleva a quienes tengan esta idea errónea a evitar todo esfuerzo, o a ignorar todo aquello que comporta una dificultad. Nuevamente la pasividad y la desesperanza son las consecuencias finales de este tipo de pensamiento irracional.

13. Las relaciones se basan en el sacrificio. No necesariamente. Tan bueno es dar como recibir, pues las relaciones deben basarse en el respeto mutuo. Si en una relación, una de las partes se “sacrifica” siempre, no es raro que, a la larga, sienta que le han estado tomando el pelo.

14. Si no haces lo que proponen los demás, estarás solo. Pero lo importante es hacer lo que realmente deseamos hacer, o lo que nos conviene hacer. Por otra parte, la soledad no es necesariamente negativa. Hay muchas cosas enriquecedoras que podemos hacer sin compañía. El “miedo a la soledad” es un mal consejero a la hora de plantear nuestras relaciones con los demás.

15. Cuando te desaprueban, es que estás errado. No necesariamente. Tenemos derecho a pensar y obrar “en conciencia”. Si tenemos la seguridad de actuar de acuerdo a nuestras convicciones, tenemos derecho a hacerlo.

16. Existe el amor perfecto y la relación ideal. Pero “nadie es perfecto”. No existe la “media naranja”. Cada cual tiene sus virtudes y sus defectos, y, en cualquier relación, hemos de profundizar para conocer unos y otros, y ver si casan con los nuestros. Quien espere la “pareja ideal”, puede esperar sentado.

17. El valor de una persona deriva de cuanto consiga o realice. Es un pensamiento habitual en tiempos de materialismo. Pero no olvidemos que un imbécil, aunque gane mucho dinero, sigue siendo un imbécil.

18. El enfado es destructivo. No siempre. A veces es lícito enfadarse (otra cosa sería descargar la ira o la agresividad sobre los demás). Hay ocasiones en que un enfado nos puede “mover” a tomar decisiones necesarias.

19. Es un error anteponer nuestras necesidades. Hay personas que creen que siempre deben anteponer las necesidades de los demás, y constantemente se rebajan o posponen. Pero es lícito anteponer nuestras necesidades cuando ello es necesario para nuestra autoestima. Con tal de que no ataquemos los derechos de los demás, es bueno defender los nuestros. Incluso en el Evangelio se dice que un mandamiento capital es “amar al prójimo como a ti mismo”. Es decir, que el “amor por uno mismo” es puesto como medida de lo que debe ser el amor hacia los demás. Quien no sabe respetarse a sí mismo, ni sabrá respetar a los demás, ni será respetado por ellos.


Fuente: http://drromeu.net/hipnosis.htm#_Toc325347125

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